El gateo: ¿Qué tan importante es?

Ser padres es una experiencia maravillosa de aprendizaje permanente, en la que se supone que nosotros debemos ser los guías, pero en la que muchas veces nos sentimos como si caminaramos con los ojos vendados, o ¿no?

Para nadie es un secreto que el primer año de vida es la época donde más cambios corporales y cognitivos ocurren de forma simultánea.

Como si se tratara de una escalera, una etapa antecede y da “piso” a la siguiente y si bien, cada escalón nos genera inquietudes, hay una etapa que causa mucha controversia y es la del gateo.

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El gateo es una habilidad motora que los niños suelen alcanzar entre los 5 y los 12 meses, con una media entre los 7 y los 9 meses de edad. Pero aparece la gran incógnita:

¿Qué pasa si mi hijo no gatea?

Una pregunta que lleva detrás un enorme “peso emocional” y una profunda sensación de angustia, porque nunca faltan las amigas, vecinas y familiares que te critican y te hacen sentir mal porque tu hijo no gatea y los otros sí; y te anticipan un desastre inminente en el desarrollo de tu hijo por ello.

Para tu tranquilidad, lo primero que quiero que sepas es que si tu hijo no gatea, no es el único que no lo hace; el 18% de los niños se “saltan” la etapa del gateo. Adicionalmente, si bien el gateo beneficia al niño en sus aprendizajes posteriores, está demostrado que su ausencia no lo perjudica.

Así que con absoluta confianza puedes contestar a todos tus detractores que el gateo es una etapa electiva en el desarrollo de tu hijo pero no indispensable.

Y entonces viene la otra pregunta:

Y si gatea ¿Qué pasa?

Gatear dice la Real Academia de la Lengua significa “andar a gatas”, es decir, andar como los gatos, en cuatro patas. Este es un concepto que con el tiempo ha ido cambiando, antes solo se consideraba “normal” el gateo sobre las manos y las rodillas; hoy en día se reconocen muchas formas diferentes de gateo.

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Y si saltarse el gateo no afecta a los bebes ¿porqué los médicos insistimos tanto en que lo hagan?

Porque el gateo:

Activa caminos cerebrales

  • Estimula interconexiones entre los dos hemisferios cerebrales al emplear de forma alternante estructuras de lados contrarios del cuerpo, esto le facilitará más adelante habilidades como trotar, saltar o montar bicicleta.
  • Anticipa caminos cerebrales que facilitarán ejercicios de “cruce de línea media” como pasar objetos de una mano a la otra.

Desarrolla la visión

  • Ejercita la visión binocular que es la capacidad de unir las imágenes de los dos ojos en una sola (convergencia) y que permite calcular la distancia a la que está un objeto (visión de profundidad).
  • Estimula el enfoque de la visión cercana y lejana.
  • Mejora la coordinación ojo-mano.

Fortalece los músculos

  • Tonifica los músculos que posteriormente permiten la posición erguida: brazos, piernas, espalda, cuello.
  • Fortalece el eje de caderas y hombros.

Estimula el tacto

  • El gateo es un enriquecedor sensorial para el tacto del bebé, entre más superficies diferentes experimenta en la palma de sus manos, más se le facilitará posteriormente la motricidad fina.

Fomenta la conciencia espacial

  • Estimula el sistema vestibular que le permite al bebé desarrollar la percepción de su posición respecto al resto de su entorno.
  • Permite que el bebé se haga consciente de su propio tamaño y de los objetos a su alrededor.
  • Al tener varios puntos de apoyo sobre el piso, estimula en el niño el sentido de la propiocepción (autopercepción de la posición relativa de las partes corporales).

Promueve la autonomía

  • Fomenta la independencia al permitirle desplazarse por si mismo.
  • Alienta al niño a tomar sus propias decisiones, ahora puede alejarse o acercarse a las personas o cosas, explorar espacios que no conocía, etc.

Permite al niño dominar mejor el suelo

  • Le facilita levantarse cuando se cae.
  • Lo hace más hábil para colocar las manos como forma de protección ante caídas.

Concluyendo te diré:

El gateo es una opción pero no una obligación para el desarrollo normal de tu hijo.

Gatear le proporcionará grandes habilidades, que le facilitarán adquirir otras posteriormente.

Como médica te recomiendo realizar a tu hijo ejercicios y actividades que estimulen el gateo, pero sin la angustia de la imperiosidad de lograrlo.

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